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Sexo en Valencia pasado por agua: la playa, el mar, la piscina y la ducha

Llega el veranito, y con él las vacaciones, la relajación, las playas… y el sexo en Valencia. Porque en muchos casos los conceptos de relajación y sexo están tan unidos que el verano supone la oportunidad perfecta de ver realizadas las fantasías que no han podido hacerse realidad durante la temporada laboral.

Lo que ocurre es que en épocas de trabajo acumulado a muchos hombres nos cuesta tener relaciones sexuales satisfactorias por culpa del estrés, lo que consigue que lleguemos al verano con deseos de descansar y desfogarnos. Como decíamos, el verano es la oportunidad perfecta para cumplir todas esas fantasías que nos asaltan la mente en temporadas de calor y relax con una escort o una puta de lujo, especialmente las relacionadas con la playa.

En efecto, una de las fantasías más recurrentes es convertir una relajante tarde de verano en la playa en un tsunami de placer y erotismo. Las chicas en bikini, las que hacen topless, el tiempo libre que tenemos para fantasear, el calor… todos ellos son ingredientes que nos afectan directamente, consiguiendo que nuestras hormonas se agiten como olas golpeado la orilla.

Según el sexólogo asturiano Iván Rotella, nos gusta practicar el sexo en la playa porque “la piel en estas condiciones está mucho más sensible”[…]”Además, los movimientos son diferentes, mucho más fluidos y menos bruscos que en cualquier otra situación” añade el especialista en sexualidad Alicia Gallotti.

Los conceptos de agua y tranquilidad se relacionan con facilidad en el imaginario sexual masculino con sensaciones positivas hacia el sexo. Se trata de ideas que hemos observado a lo largo de nuestra vida y que han conseguido afectarnos de tal forma que ahora las relacionamos con el sexo de manera intuitiva. Una escena de una película que muestre una relación sexual de una pareja en un jacuzzi cerca de la playa mientras beben una copa de cava, nos transmite el glamour de este escenario, mientras que una escena de telenovela, en la que los dos protagonistas se dejan llevar por la pasión y deciden tener sexo en la orilla del mar también nos trasmite esa espontaneidad y frenesí que tanto nos gusta incorporar a nuestra vida sexual.

La clave, según Gallotti, está en el propio contexto: “El aliciente es la diferencia, la novedad. En muchas ocasiones lo recomendable es llegar al grado máximo de excitación en el agua y después concluir en otro sitio. El error es pretender trasladar las relaciones que tendrías en tierra al agua. Uno se ha de adaptar a las condiciones del medio y dejar jugar a la imaginación”.

Como podemos ver, es algo totalmente natural y nadie ha de avergonzarse por querer practicar el sexo con su pareja en la playa. La realidad, sin embargo, puede llegar a ser bastante más cruda. Muchos de nuestros clientes quieren tener sexo con una escort en la playa. La escena es perfecta: un vino, un día tranquilo, la puesta de sol, el sonido de las olas, etc… pero hay que tener cuidado, ya que el castigo por hacerlo delante de otras personas puede conllevar a delitos de escándalo público, algo que se agrava más si hay niños pequeños implicados, lo que puede concluir en sentencias de cárcel por daños.

Dicho esto, podemos aprovecharnos de las posibilidades que nos brinda uno de los elementos más importantes para la creación de la vida y que siempre ha sido relacionado con el sexo en varias etapas de la historia: el agua.

Vamos a ver cómo podemos sacarle partido a los diferentes medios acuosos que nos rodean en nuestra vida diaria para poder flotar en el cielo junto a una escort.

El mar

Sobra decir que cuanto más alejados de la orilla, mejor. Se trata de aprovechar todos los ingredientes que te ofrecen el verano y el mar para alejarte de la cotidianidad que se muestra en la orilla. Queremos estar lo más lejos posible de la madre que grita “Jonathan, no te metas para lo hondo”, de los niños pequeños que juegan con castillos de arena, de la pareja que se cuece al sol y de los tapers de comida preparada en casa de la abuela. Queremos nuestro espacio de placer junto a una mujer preciosa en el mar, pero hay que tener cuidado de no alejarse demasiado, ya que queremos hacer pie.

Lo más complicado en este caso es la marea, que puede llegar a tambalear los cuerpos más de lo que nos gustaría (especialmente si para alejarnos del barullo, hemos tenido que ir bastante profundo). En estos casos, lo recomendable es que los hombres se coloquen de pie y de espaldas al oleaje para detener en gran medida sus empujones.

Otra opción es esperar a que se haga de noche y aprovechar el romántico momento de postal que se crea gracias a la luz de la luna. En estos casos es mejor tener cuidado de que no nos pillen, aunque si lo hacemos introducidos ligeramente en el mar, con las olas acariciando los cuerpos desnudos y en un lugar bastante apartado, el resultado puede llegar a ser espectacular.

La piscina

No todo es playa y hay muchas personas que tienen en su propia casa un rincón de relax donde refrescarse. Si sois de los que les gusta tener su privacidad controlada con una piscina o las que, por otro lado, disfrutan de la sensación de riesgo de que te puedan pillar en una pública (cada uno…), podéis aprovechar las propiedades del medio: el peso aligera y, por tanto, se pueden adoptar posturas que sobre tierra firme serían muy complicadas. Una de las más frecuentes es en la que ella anuda sus piernas alrededor del hombre mientras él está de pie.

La ducha

“La mezcla del agua caliente y el frío de los azulejos resulta muy excitante”, asegura Gallotti. Esta se puede aplicar todos los días del año, aunque resulta especialmente llamativa después de pasarse todo el día haciendo la croqueta por la playa.

En este caso es mejor evitar posturas arriesgadas (como levantarla en peso) si no queremos tener una caída aparatosa. Las putas de hotvalencia conocen muy bien las posturas que se deben hacer en la ducha, así que simplemente déjate llevar.

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