putas versus escorts

¿Sabes la diferencia de una escort y una prostituta?

El estudio de nuestro propio lenguaje nos ha llevado a plantearnos el significado que le atribuimos a las palabras que soltamos cada día y que se proyectan con un mero gesto de nuestra mente. En muchos casos el significado de las palabras es lo suficientemente intuitivo como para no tener que darle más vueltas al asunto: la palabra significa literalmente lo que creemos que significa.

Pero hay muchos otros casos en lo que usamos las palabras mal, ya sea por un malentendido con el significado o por un mal uso generalizado de la misma, algo, esto último, que suele ocurrir en los casos de anglicismo.

Y vosotros, lectores, preguntaréis ¿por qué demonios nos está hablando el tío este del significado de las palabras en un portal dedicado a las escorts en Valencia? En este caso, y no porque quiera parecer un predicador bocazas, podemos decir que la respuesta está en la misma pregunta, concretamente en la palabra escort.

Este es un término que hemos usado indistintamente desde hace años como sinónimo de prostitución y puta, algo que se aleja de la realidad y que solo recoge ciertas partes de verisimilitud. Lo que ocurre, como hemos señalado al comienzo de este artículo, es que la palabra escort no tiene su origen en la lengua latina, sino en la inglesa. Es un concepto prestado, y como tal lo hemos desvirtuado con los años para que se ajustase a su denominación más común. Los mismo ocurre en el caso de las lumis versus prostitutas, que no son lo mismo aunque se confunden los conceptos.

Conocer el verdadero significado de la palabra nos puede hacer entender las diferencias que radican entre estas dos figuras eróticas: la prostituta y la escort.

Lo primero que se nos pasa por la cabeza cuando pensamos en una prostituta es una mujer que ofrece servicios sexuales vestida de manera muy provocativa (muy, muy provocativa en la mayoría de los casos), mientras que si pensamos en una escort… bueno, nos vendrá a la cabeza exactamente lo mismo, pero no sería cierto y estaríamos obviando los matices.

La escort, aunque comparte cierta similitud con la prostituta en el ámbito de tener la posibilidad de ofrecer servicios sexuales, se diferencia en que entre sus “competencias” hay mucho más. Son básicamente chicas de compañía que basan sus servicios en el erotismo, lo que no significa que deban practicar sexo con el cliente, al contrario que las prostitutas, cuyos servicios se limitan precisamente a eso. Otra diferencia evidente es el precio que se paga por  cada una. Una escort suele ser muchísimo más cara que una prostituta, llegando a costar, dependiendo del caché de la mujer, hasta 100 veces más que una puta.

Esto no quiere decir que solo sea una contratación al alcance de los más adinerados; lo que remarca es la naturaleza más sofisticada y lujosa de una escort. Como cualquier producto o servicio que podemos adquirir en la sociedad de consumo en la que está basado nuestro sistema de mercado, el precio varía según las posibilidades y gustos de cada uno, y en portales como HotValencia podemos encontrarnos con un amplio abanico de opciones.

Pero detrás de una escort hay mucho más. Básicamente está ligada a la elegancia y a la discreción, una profesional del acompañamiento y de las reglas sociales de protocolo y saber estar. Se trata de una persona capaz de dar conversación, de acompañar a su cliente a cualquier lugar de lujo y, por supuesto, de cumplir cualquier deseo que este pueda tener en la cama (dentro de los límites lógicos del respeto, claro está).

Porque, aunque no lo parezca, en muchos casos no se contrata los servicios de una escort para el sexo; se contrata para tener una compañera cariñosa, amable y simpática que escuche los problemas y que haga de amante, pero no el sentido estrictamente sexual, sino en uno más comprensivo y profundo. Podríamos decir que funciona como una psicóloga extremadamente atractiva y atenta con todos nuestros apetitos.

El perfil de los clientes que contratan a las escorts suelen ser hombres más bien acaudalados y bien situados socialmente, que quieren sentirse como cuando eran jóvenes y advertir el contacto con alguien con quien puedan liberarse a gusto. Consiste en salir de la rutina aburrida del día a día (un mal que afecta cada año a más personas) para volver a sentir emociones genuinas y sinceras.

También podemos encontrar una diferencia clara en el sistema de trabajo. En los dos casos el lugar de trabajo es amplio, pudiendo trabajar independientemente o ligadas a una agencia, en una casa, local o piso. Pero el gran punto diferenciador radica cuando trabajan para una agencia, ya que en ellas las escorts son tratadas como auténticas estrellas, en las que los encargados, que realizan una labor parecida a la de un secretario, garantizan la práctica saludable y regulada de sus trabajadoras. Todo con el fin de que tanto ellas como los clientes estén cómodos, dando como resultado final calidad en los servicios obtenidos.

Son estos secretarios los que se encargan que entre su personal haya variedad de mujeres, con cualidades diferenciadas y bien valoradas por los clientes. Son mujeres preparadas para cualquier situación, con cultura y dotes sociales, capaces de mantener una conversación inteligente además de estar guapas para su cita. En muchos casos incluso son graduadas universitarias y hablan varios idiomas. Esto último es especialmente necesario si se quiere atender a grandes personajes del extranjero, así como turistas adinerados.

Tal es el grado de formación con la que cuentan las escorts hoy en día que incluso se suele dar el caso de escorts que llevan una vida profesional paralela, trabajando en puestos de alta responsabilidad en una empresa o cargos públicos. Aunque para decir toda la verdad, estos casos son muy escasos, muchas de las escorts se dedican exclusivamente a esta actividad, tampoco muchas de ellas dominan lo esencial para ser consideradas como tal, es decir, una buena educación, conocimientos, idiomas, etc… A veces al cliente le sirve simplemente con que sea una chica que esté muy buena, que folle de maravilla y que el trato sea, como mínimo, correcto.

Evidentemente, el caché del que hablábamos se condiciona por estos factores: cuantos más reúna la escort, más dinero costará contratar sus servicios, llegando en los casos de las escorts más solicitadas a superar los 100.000€ por noche. Sea como sea, hay agencias que se especializan en acompañantes rusas, otras en estudiantes universitarias y otras en mujeres españolas; las hay para todos los gustos. Como HotValencia, donde podrás encontrar escorts valencianas increíbles.

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