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¿Es natural irse de putas?: El estudio de la infidelidad con prostitutas

Tener sexo con putas, escorts y acompañantes sexuales si estás casado es uno de esos debates internos que agobian a muchos hombres en la actualidad. La fidelidad está ahí y es algo a tener en cuenta, pero ¿está mal ponerle los cuernos a tu pareja con una puta? ¿Deben ser todas las relaciones iguales? ¿El compromiso implica exclusividad sexual? ¿Hasta qué punto podemos justificar la infidelidad? ¿Es la monogamia natural? O, más importante aún, ¿lo es para nosotros?

La infidelidad es uno de los conceptos de pareja que más dan que hablar en las reuniones con amigos. A grandes rasgos, por un lado podemos encontrar a los que defienden las relaciones abiertas, el poliamor y la poligamia; mientras que por el otro podemos encontrar a los que aseguran que la monogamia es el camino a seguir para la felicidad y realización amorosa.

Los primeros suelen argumentar que tener sexo solo con una mujer durante el resto de tu vida va contranatura, que algo derivado de las relaciones cristianas antiguas y que no tiene relevancia en la actualidad. Los defensores de la pareja única, en cambio, aseguran que el amor es para toda la vida y no debe romperse bajo ningún concepto.

Para la tranquilidad de nuestros lectores, que seguro quieren irse de putas calmados y sin preocupaciones, vamos a abordar esta cuestión.

Lo primero es reflexionar: ¿son las acompañantes sexuales lo que necesito?

Antes que nada, lo que tiene que hacer el cliente de esta clase de servicios es reflexionar sobre si de verdad es una puta lo que quiere. Las putas o escorts ofrecen sexo y compañía, pero nada más. Si lo que buscas es otra cosa o las consecuencias de tener sexo con chicas de compañía van a ser demasiado fuertes para ti, quizás deberías replantearte la cuestión.

Putas y escorts en las manos de la ciencia social

El argumento de que las relaciones amorosas monógamas son parte de nuestra cultura debido a la tradición cristiana occidental es uno de los más frecuentes para defender esta clase de relaciones. También lo es el que existan ciertas especies animales que adopten esta forma de “aparejamiento” debido a su estructura.

Sin embargo, para el profesor de psicología Michael E. Price estos argumentos son planos y demasiados simples. En una investigación que llevó a cabo junto a Nicholas Pound e Isabel Scott, dos psicólogos reputados, descubrió que la promiscuidad y la libertad sexual de la pareja están directamente relacionadas con factores familiares y los entornos en los que la mujer es más dependiente económicamente.

En un trabajo de campo, donde la investigación de centraba en 5.000 mujeres norteamericanas, se llegaron a unas conclusiones bastante claras: en los estados en los que la mujer era más independiente o ganaba más dinero, se daba una actitud hacia la promiscuidad mucho más relajada por parte de los dos miembros de la pareja. Es decir, la fidelidad a la pareja se muestra como una consecuencia de la necesidad económica de la familia.

Si puedes pagar para que las putas satisfagan un deseo sexual inmediato y ella puede hacer lo mismo, ¿quién dice que está mal desde el punto de vista social?

Las putas animaladas

Muchos se preguntan ¿por qué no podemos disfrutar de la vida sexual como muchos animales?

Los bonobos, por ejemplo, son un tipo de chimpancé que se presenta como uno de nuestros parientes más cercanos. En esta sociedad, la forma de mantener relaciones sexuales es muy parecida a la nuestra: sexo oral, macho-hembra mirándose a la cara, frotaciones macho-macho, hembra-hembra y hasta besos con lengua.

La diferencia es que esta especie es una de las más relajadas y pacifistas de la naturaleza. La respuesta: El sexo es usado como saludo, como método de resolución de conflictos, como medio de reconciliación tras los mismos y como forma de pago mediante favores tanto de machos como de hembras a cambio de comida.

¿Cuándo dejamos de seguir el ejemplo de nuestros primos-hermanos y disfrutar del sexo libre y sin preocupaciones?

¿Es el amor pura química?

Este es otro aspecto importante a explorar, ya que si el amor solo es resultado de reacciones químicas, quizás no merezca la pena sobrevalorarlo. La prestigiosa antropóloga e investigadora en la Universidad de Rutgers, Helen Fisher, ha demostrado gracias a su investigación del comportamiento amoroso que este sentimiento se muestra como un comportamiento obsesivo.

El amor es la conjunción de los siguientes impulsos cerebrales: sexual (a corto plazo), romántico y apego (a largo plazo). A través de un escáner cerebral que realizó sobre los sujetos de estudio demostró que en el momento en el que les enseñaba una fotografía de la persona de la que estaban enamorados, la respuesta cerebral que se obtenía era parecida a la que se tenía cuando se consume cocaína. Estos tres impulsos son consecuencia unos de otros, donde el aumento de los niveles de dopamina son los causantes del reflejo romántico.

La ciencia, a favor de las putas y el sexo

La cuestión definitiva es: qué es lo que nos hace más felices. Porque si hay algo que buscamos los seres humanos es básicamente eso: la búsqueda de la felicidad; ya sea con putas, con tu pareja o… ¿qué tal con las dos?

Según un estudio reciente realizado en EEUU, el 63% de los hombres y el 40% de las mujeres que mantienen una relación monógama acaban engañando a su pareja. Básicamente las personas estamos demostrando cada vez más una actitud sexual infiel con nuestra pareja, aunque lo queremos mantener escondido.

Tal y como afirma Dossie Easton, terapeuta experta en el poliamor: “¿Puede ayudar a la funcionalidad de una relación acumular mentiras y engaños mejor que mantener una comunicación honestamente abierta sobre lo que desea cada una de las partes?”.

Efectivamente, no todas las personas necesitan tener sexo con múltiples parejas, pero algunas sí, y no es algo antinatural; más bien lo contrario. Las putas y las chicas de compañía son la solución más práctica y eficiente para hacerlo, y no por ello son menos éticas o morales. Irse de putas en Valencia es para los que lo hacen muy gratificante, esencialmente por diversidad y calidad. Las Escorts que llegan a Valencia además de estar muy bien, sus precios son muy asequibles. ¡A follar que son 2 días!

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