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Los secretos del BDSM: otra visión de placer

En este artículo vamos a hablar de una práctica que está cada vez más de moda en el seno de las prácticas sexuales y eróticas de nuestra sociedad; el BDSM. Este término fue utilizado por primera vez en 1991, en un foro de noticias de internet denominado alt.sex, en el que hacían referencia al mismo como la unión de las siglas BD (bondage, dominación) y SM (sadomasoquismo).

Sin duda, las prácticas ya procedían de años anteriores y se habían realizado con anterioridad, aunque a partir de ese momento comenzó a tener un nombre bien reconocido. Con el paso del tiempo se ha ido expandiendo el concepto, añadiendo reglas, usos, denominaciones diferenciadas y hasta servicios especializados por parte de profesionales del sexo BDSM en Valencia. Se ha convertido en una forma nueva de disfrutar del erotismo y el sexo reconocida en nuestra sociedad, y que vamos a explicaros para que decidáis si es de vuestro agrado.

El principio básico y la palabra de seguridad

Es posible que en un principio os de miedo esta práctica o la asociéis con elementos marginales, pero no debéis preocuparos, ya que desde la comunidad internacional vinculada al BDSM, se ha hecho un especial énfasis en lo que realmente es y en las medidas de seguridad que debemos seguir para practicarlas sin preocupaciones. Ellos la denominan la SSC (Safe, Sane and Consensual)

–        Safe (Seguro). Hace hincapié en que las personas encargadas de realizarlo tengan el conocimiento necesario para realizarlo, de la misma manera que del material que se usa para el desarrollo de la misma. Es, en definitiva, la capacidad de la persona que lo practica para poder prever los riesgos.

–        Sane (Sensato). En cuanto a la capacidad de los actores implicados de saber diferenciar la realidad de la fantasía y conocer los límites de los participantes a la hora de poner límites a las prácticas realizadas.  Es necesario que los encargados de realizar el BDSM sean profesionales y no tengan el juicio alterado por el alcohol o las drogas.

–        Consensual (Consensuadas). Se trata de que tanto los profesionales como los clientes estén de acuerdo en la intensidad y márgenes de maniobra de la actividad, de la misma manera que de la posibilidad de rescindir el acuerdo en caso de que el cliente quiera.

Debido a que en una sesión de BDSM se confunden los límites de la fantasía y la realidad, era difícil conocer cuándo un cliente se quejaba de verdad y cuando era parte del rol adoptado por el mismo dentro de la práctica para su disfrute y morbo. Por eso se desarrolló un sistema para que este pudiera comunicar que quería parar la sesión o establecer un límite; una palabra clave (o un gesto en caso de no poder hablar) que se establecería al comienzo de la sesión entre el cliente y la mujer encargada de ofrecer el servicio.

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El BDSM en nuestra sociedad

Según diferentes encuestas y estudios variados podemos identificar qué tipo de clientela suele contratar los servicios de BDSM y qué personas suelen ser más propensas a desarrollar el gusta hacia este tipo de prácticas.

Según informes oficiales, este tipo de actividades, incluidas en la cultura de la sexualidad alternativa, son especialmente demandados por las altas capas de la sociedad. Según un estudio realizado sobre estudiantes universitarios estadounidenses, se llegó a la conclusión de que el 15% de los encuestados habían tenido alguna vez fantasías de esta índole, mientras que esta cifra aumentaba sobre las encuestadas bisexuales o lésbicas, que alcanzaban el 21%.

En general, y dependiendo de los resultados de diversos estudios específicos, esta actividad alcanza a un total de entre el 8 y el 25% de la población que tiene interés en las prácticas BDSM. En España, a pesar de las pocas encuestas realizadas sobre el tema, un estudio que se realizó en 1999 aseguraba que el 23% de los hombres y el 19% de las mujeres admitían haber realizado en alguna ocasión prácticas BDSM, mientras que el 33 y un 45 %, respectivamente, tenían fantasías relacionadas.

 ¿Por qué el BDSM?

Como ya hemos visto, el BDSM es una realidad en  nuestra sociedad. Las personas interesadas lo contratan por el morbo de perder el control, de sentirse sumisos aunque solo sea por un periodo corto de su vida y de servir como propósito para otra persona: la “ama” o “dominadora”.

Desde hace años el papel de la mujer sumisa ha dejado lado a otra con seguridad en ella misma, lo que en el ámbito de la fantasía podría ser descrito como el morbo del poder. Para los hombres que disfrutan del BDSM, la escort que puede aportar esta seguridad, humillarlos dentro del rol fantasioso en el que están entrelazados los implicados y provocar la excitación que se mueve entre el dolor y el placer, supone una forma de disfrutar del sexo exquisita.

Básicamente la prostituta podrá realizar órdenes con la que manipular a su antojo al cliente y hacerlo perder el control de su propio cuerpo, del que ella tomará posesión. En muchos casos se usan complementos como látigos, cuerdas, collares y demás utensilios que aumenten la excitación de los clientes y propongan más matices para la fantasía.

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Desde HotValencia ponemos a disposición diversas escorts que saben satisfacer estos deseos que subyacen en el inconsciente de muchos hombres en la sociedad. Son profesionales del BDSM en Valencia y conocen las técnicas más habituales para que los clientes se sientan satisfechos y para practicarlo de manera totalmente segura. Sin duda es una forma de atracción sexual que merece la pena explorar.

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