samantha un paso de ser prostituta

El periodismo en España se encuentra en un momento delicado. La suspicacia levantada por la crisis económica y el temor por parte de los ciudadanos de que haya partidismo en las noticias se juntan con el surgimiento de un nuevo medio de masas como es internet. Por eso, cuando sobresale una figura por encima de los demás, esta detenta no solo una gran credibilidad, sino una gran responsabilidad a la hora de asumir su rol como generadora de opinión.

En este caso estamos hablando de la renombrada Samanta Villar, figura del periodismo gonzo que se ha hecho un hueco en los hogares de los españoles gracias a programas como “21 días” y “Conexión Samanta”, en el que está trabajando actualmente. Pero lo que nos ha llamado a escribir de esta periodista no es su carrera, sino el hecho de que ha abordado el tema de la prostitución en su último libro “Nadie avisa a una puta”.

Según las propias palabras de Samanta, llegó a plantearse hacerse pasar por una puta durante una temporada para realizar un reportaje. Así de lejos lleva esta mujer el periodismo de investigación. Sin embargo, después de meditarlo detenidamente decidió no hacerlo, debido, entre otras cosas, al estigma social que viene asociado a esta profesión.

Y es precisamente aquí donde podemos encontrar uno de los aspectos más interesantes de su experiencia, ya que, aun no ejerciendo la actividad de la prostitución directamente, sí que pudo compartir la experiencia de lo que es ser una puta en España y la presión social injustificada a la que se ven sometidas muchas de las mujeres que se dedican a esto.

En una entrevista del diario El Mundo, se abordan muchas de las cuestiones que estamos explicando; cuestiones que la propia Samanta se detiene a analizar. Y es que como pronto comprobó la periodista, hay un amplio marco diferenciado de experiencias y ámbitos en los que se desenvuelve la prostitución en este país, algo que no todos los medios de comunicación de detienen a explicar cuando tratan el tema de las putas en España y que termina por condicionar la concepción social que se tiene hacia las mismas por gran parte de la sociedad. El mayor mal en este caso es la simplificación, la generalización y la masificación.

En el propio libro y reportajes de Samanta se pueden ver los diferentes mundos en los que se mueven las putas, representados, como siempre, por una serie de protagonistas principales en cada uno: Vamos desde el caso de las “asistentes sexuales” y las jóvenes que simplemente se dedican a esto pro gusto y sacarse un dinero extra, hasta una anciana que sobrevive gracias a los clientes de toda una vida y una mujer que se ha enamorado de su cliente por internet.

Mención aparte merecen los casos en los que Samanta se introduce en los bajos fondos de esta profesión; los que sí deberían ser perseguidos y los que suponen el estigma generalizado con el que se etiqueta a las demás putas que nada tienen que ver con este mundo. Estamos hablando de las mujeres que son explotadas sexualmente y donde el cuerpo femenino es tratado como un contenedor vacío por parte de mafias y demás organizaciones nocivas. Los que comúnmente se conocen como proxenetismo.

En la entrevista, Samanta aborda esta diferencia más a fondo, insistiendo en que la prostitución tiene muchas caras, muchas de ellas muy amables y entrañables, y que a menudo se comete el error de meter en el mismo saco que las más perjudiciales para la sociedad: “El estereotipo confunde todo el rato la explotación sexual y la prostitución. Una cosa es la trata de mujeres, que es un crimen y hay que perseguirla y erradicarla, y otra cosa es la que ejercer las mujeres de manera voluntaria […] Hay muchas que lo hacen libremente y reivindican sus derechos, su consideración por parte de la sociedad y la eliminación del estigma. Estas mujeres emancipadas, independientes y profesionales del sexo en Valencia dominan de puertas para dentro: deciden qué servicios hacen, cuáles no y a qué precio. Si llega un cliente que pide un servicio que tú no haces, no se le atiende. Además, está el concepto también poco conocido de cliente fijo, señores que acuden a ellas semana tras semana durante años. Cuando estableces una relación tan personal durante tanto tiempo surge una amistad como mínimo”. Fuente: Sara Montero, (22 de junio de 2015). «Samanta Villar: Pensé en prostituirme para hacer un reportaje». Diario El Mundo.

Desde HotValencia siempre hemos defendido esta postura. Las putas valencianas que se anuncian en hotvalencia lo hacen de manera voluntaria, y el problema que encuentran a menudo es la persecución social que sufren por la ignorancia generalizada de gran parte de la población. Si el periodismo de investigación se pareciera más al realizado por la buena de Samanta, quizás estaríamos ante otro panorama.

4 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo en eso de que el periodismo está de capa caída en España. Ya no hay personalidades como antes, ahora están todos maniatados por la lógica empresarial y hay pocas excepciones de verdadero sacrificio periodístico. Menos mal que todavía quedan algunas como Samanta que son capaces de abordar el tema de la prostitución desde un punto de vista trasgresor y sin prejuicios.

  2. Que raro que aparezca un reportaje así, lo normal es lo de todos los días, lo que nos cuenta entusiasmados los medios de comunicación de costumbre, bravo por el reportaje, mola que la prostitución que consumimos algunos, vamos, la de las casas de putas de toda la vida en Valencia sea vista con más realismo, la que nos cuentan no deja de ser cierta, pero no tiene nada que ver con esta.

  3. Deberían de informar mejor sobre este mundo de las prostitutas, pero eso depende mucho del periodista que está detrás de la noticia, el propio desconocimiento hace que se sitúen parcialmente hacía lo convencional, el sexo se ve como algo normal, pero cuando se trata de hablar de putas, lo fácil es machacar, pero ole por samanta, desde la objetividad se puede escribir mejor.

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